Si sus maravillosos atardeceres se acompañan de una Súper Bock, pues mucho mejor. Y es que en verano, con tantos miradores y tanta cuesta, esta cerveza típica portuguesa hace que uno recupere el aliento con más eficacia.
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| Vistas de la desembocadura del río Tajo y del Puente 25 de abril. |
Antes del tour, vamos a tratar un asunto vital: el turismo gastronómico. Nosotros viajamos a Lisboa con las recomendaciones de Alexandra Pena, lisboeta y una de mis fotógrafas preferidas. Así que, como era de esperar, no fallamos.
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| Si no quieres el aperitivo que te sirven por defecto, pide que te lo retiren sin pudor. En la Rua Augusta nos desvalijaron con cuatro aceitunas y un Oporto. |
| En el Castillo de San Jorge pasamos prácticamente una tarde entera. Cuando cae el sol la ciudad adquiere nuevos matices. Merece la pena contemplarala desde aquí. |
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| Plaza de los Restauradores |
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| Plaza del Rossio |
Lisboa alberga la estación más antigua de Europa, la del Rossio, ataviada con una recién restaurada fachada neomanuelina.
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| Estación del Rossio |
Junto a la estación se encuentra el café Nicola, uno de los más célebres de la ciudad, donde se puede degustar una bica o pastelitos de nata, que recuerdan a los pastéis de Belém –pero son totalmente distintos-, y la Pastelería Suiza.
Para su construcción se utilizaron técnicas similares a las que en su día empleara Eiffel para levantar su afamada torre parisina. A mediodía comimos por esta zona, concretamente en el restaurante Casa de Alentejo, de comida típica y muy buena.
| Nuestro homenaje en Casa de Alentejo se basó en pescados en todas sus variantes. |
La Rua Augusta une el Rossio con la Plaza do Comercio, adyacente a la desembocadura del río Tajo. Por esta plaza pasa el tranvía rojo que llega a Belém.
Es la zona más comercial, especialmente una de sus calles más transitadas: la Rua Garret. Paseando por ella llegamos al café do Brasil, donde hicimos un alto en nuestro camino para tomar una Súper Bock -no sabe nadie el calor que hacía-.
Pero lo que más nos gustó de el Chiado fue el Restaurante Sacramento: comida creativa, típica lisboeta, luz tenue, un servicio estupendo y decoración tipo bodega. Nos lo recomendó nuestro amigo Juan Luis y acertó de pleno. Está en el puesto décimo de los 722 restaurantes que recoge Tripadvisor. Cenamos pulpo espectacular y plumas de cerdo con verdura , postre, vino y café. Todo por 23 euros/persona.
ALFAMA
Está repleto de casas de fado donde cantan estrellas de esta melancólica canción portuguesa, todo un reclamo para el turismo. El precio de la cena-espectáculo oscila entre los 20 y los 30 euros, aunque los vimos también más caros.
| En La Alfama abundan las cuestas empinadas y las vertiginosas escalinatas. |
En él no faltan las casas de fados pero, con o sin espectáculo, casi todos los restaurantes tienen una pinta estupenda. Nuestro favorito: el Tapas-bar 28, ubicado en una callejuela preciosa. Tras la cena, una buena opción es tomar una copa en El Pabellón Chinese, el preferido de Tony Blair -según su blog- o en cualquiera de los bares que se llenan hasta la bandera en el barrio.
Y hablando de elevadores y transportes, es indispensable viajar en el emblemático tranvía 28. Por más que su madera chirríe, síntoma de su vejez, éste tranvía es toda una institución en Lisboa, especialmente para el turista.
- Las recomendaciones de cafés y restaurantes de la revista Viajar para nosotros fueron determinantes.
- El post de crónicas viajeras, ¡que me encanta!.
- La entrada sobre Lisboa de Los viajeros es de lo más completa y las fotos son maravillosas.
- La Expo provocó el nacimiento de cientos de hoteles modernos, fabulosos, con vistas preciosas y a precios excelentes. Nosotros optamos por el Eurostar Das Letras, que a veces sorprende con ofertas de hasta el 50% en sus habitaciones.
- Disfrutar de las vistas que brinda El Cristo Rey, réplica de El Cristo Redentor de Río de Janeiro.










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